
Imprime en esta playa tus huellas
Ahora es el tiempo de fluir; de dar espacio a una urgencia vieja y desatendida.
La urgencia me asaltó cuando cumplí cincuenta años. Poco después, de manera dolorosa y sorpresiva, murió mi amiga Yola. Cuánto la eché de menos, tanto, que su hija me compartió un poema que había escrito para ella y en un verso decía: “…Déjame conocer tus rodillas Yolanda”
La expresión de su anhelo se convirtió para mí en un imperativo. Deseo que tú conozcas a tiempo, mis pobres rodillas. No quiero morir sin que sepas todo lo que deba saberse de este ser humano que soy.
Quiero decir y que la voz responda.
Cierto es, que aún existe en mi mente, el lugar que reservé para mí, pero cada vez es menor la urgencia de mantenerlo inexpugnable. Por el contrario, al volcarlo hacia fuera, a través de las palabras pierde fondo y agranda sus orillas, las que me gusta imaginar como playa sembrada por caracoles,
esta playa que hoy se abre, para que tú y tú,
impriman ahí tus huellas.
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Autor: Pablo Correa Urquiza
Fecha: 22/08/2007 23:23.
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